No son pocos los padres que se quejan de que sus hijos adolescentes o jóvenes son cada vez más desobedientes y tienden en ocasiones, a presentar una actitud vulgar en su comportamiento diario.
Algunos de esos papás y mamás son magníficos trabajadores, pero en la etapa que debían dedicar un mayor tiempo a sus hijos para conseguir su formación correcta, invirtieron más horas en sus ocupaciones laborales y no trasmitieron la seguridad y la comprensión que sus descendientes requerían.
En un hogar donde exista armonía y la preocupación de padres y abuelos por el fomento de buenos hábitos de conducta en los más pequeños, no habrá que lamentar males mayores cuando lleguen a la adolescencia.
Conversar con ellos, persuadirlos con afecto de que están en un error contribuye a lograr una compenetración mutua.
Los padres deben estar pendientes, tanto cuando el niño es pequeño, como cuando entra en la edad de la adolescencia o la juventud, ver con quién se reúne, cuál es su compañero más cercano en la escuela o en el juego cotidiano.
Las malas conductas por lo general se imitan, y el lenguaje soez y los modales vulgares desdichadamente se pegan con facilidad.
Resulta muy desagradable ver como un alumno contesta, descompuestamente, a su maestra o a sus propios progenitores y utiliza esa jerga callejera como lenguaje común.
Los modales para hablar, sentarse a la mesa, dirigirse a una persona mayor y mantener un buen porte y aspecto, entre otros detalles, se cultivan desde los primeros años de vida del niño.
Cuidado con esa actitud vulgar
Junio 10, 2009 a 1:45 pm (Variados)
Tags: educación, hijos adolescentes, jóvenes, lenguaje, malas conductas, modales, niños, padres, vulgaridad




fernando lopez dijo:
Junio 15, 2009 a 5:34 pm
Bueno es evidente, al menos mi experiencia personal me lo dice, la discordante nota que de forma permanente se observa en expresiones vulgares, palabras feísimas y lo peor tanto en boca de hembras como de varones. Eso que yo les llamo “boca sucia”.
Sí es cierto que la educación del hogar influye de forma continúa en la creación de buenos hábitos en los pequeños y que el ejemplo de casa es crucial, pero…(dígame ud. de ese niño vísperas de cambiar que de pronto se encuentra en una secudaria en el campo??). Alejado (a) de la protección de su familia y que tiene entre otrs obligaciones que “aprender” a convivir con los de su edad, donde a veces se imponen los individuos que proceden de no tan buenos hogares – me refiero al uso del lenguaje y la educación.
Una cosa más,es como la falta de ortografía; el niño que crece con un maestro que mal escribe, que puedes esperar de él.
He pasado por escuela primarias y los gritos de los maestros son tales, que dificilmente, ese niño que los recibe, pueda en un futuro inmediato no ser como ese maestro.
Bueno entonces digo que aquella máxima martiana; “La educación comienza en la casa y termina en la tumba”, pues deja muy poco por decir.
Hace muchos años padres analfabetos educaban a los hijos en el respeto y la conservación del honor..