Los guijes y las tradiciones en Cuba

guije1Se afirma que los güijes ya no se presentan en la actualidad ante quienes transitan cerca de ríos o lagos, como antaño. La tradición oral describe sus apariciones como un misterio. Emergidos del fondo de las aguas y amparados por la tupida vegetación, eran una especie de fantasmas ante los ojos sorprendidos del caminante.

En la mitología cubana mayor es definido como el más recio, constante, completo y tal vez como el primer mito surgido en el país. En las formas populares más aceptadas se le describe como un ser pequeño, generalmente negro, que en virtud de sus dotes anfibias, surgía de las aguas profundas dejando ver su tez morena y reluciente.

Los relatos recogidos por diversos investigadores sobre las tradiciones cubanas, coinciden en admitir que es una variedad de duende de pelo largo, juguetón, travieso y enamorado que emergía en completa desnudez, especialmente en algunos ríos. En ocasiones auguraba un acontecimiento infausto debido a sus presuntos poderes sobrenaturales.

Quizás como resultado de la transformación del vocablo jigüe, el güije cubano representaba una especie de misterio de las aguas. Practicante de juegos poco inocentes, atemorizaba a quienes disfrutaban de un baño en las apacibles aguas de los ríos. El relato en torno a ellos afirma que sirvieron en muchas ocasiones para intimidar a los niños traviesos identificándolo con la imagen del “coco”.

No fueron pocas las perturbaciones que creó la “aparición” de tales personajes en diferentes comunidades de la Isla. Así se relatan historias de güijes terribles como el de Remedios o el monstruo de Sagua. Variadas versiones de las mismas leyendas son contadas por los pobladores más viejos de otros vecindarios. Hay comarcas en que se consideran muchas de estas ficciones como historias reales.

Pero hoy en día los güijes se van perdiendo en la memoria de los moradores más antiguos. Y muchos de ellos se preguntan, ¿ya los güijes no salen? Sin embargo, las leyendas, que tienen su raíz en hechos reales que han sido transfigurados y enriquecidos por la imaginación, deben permanecer vivas como parte de la fantasía de una época.

Si los güijes ya no se “muestran”a los caminantes que no sea porque el olvido ha sepultado la riqueza imaginativa que los hizo surgir y proliferar, sino porque la cultura general del ciudadano cubano los ha situado en el lugar que les corresponde, el del imaginario popular. En nombre del mismo también debemos preservar las aguas y los bosques donde este enano juguetón y travieso hacía de las suyas.

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