Saliendo con otra mujer

El ciberespacio te abre múltiples posibilidades de contactarte con gente de todo el mundo, ya sea por el chat o por los correos, aunque muchos sean spam o cadenas que se reenvian sin fin. Uno de ellos titulado “Mi esposa me recomendó salir con otra mujer”, llamó mi atención y lo abrí. Creo que vale la pena leerlo.

*****
Después de varios años de matrimonio descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco tiempo había comenzado a salir con otra mujer, en realidad todo había sido idea de mi esposa.

-¡Tu sabes que la amas! -me dijo un día, tomándome por sorpresa. La vida es muy corta, dedícale tiempo.

-¡Pero yo te amo a ti! – protesté.

-Lo sé, pero también la amas a ella.

La otra mujer a quien mi pareja quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hace unos años, pero las exigencias de mi trabajo y mis hijos hacían que sólo la visitara ocasionalmente. Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

-¿Qué te ocurre?. ¿Estás bien?” me preguntó.

Mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde, en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

-Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solitos… ¿Qué opinas?

Reflexionó sobre ello un momento. Me gustaría muchísimo, dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede a una cita. Y, por Dios, cuando llegué a su casa, ví que ella también estaba muy emocionada. Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había ido a la peluquería y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.

-Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas, me comentó mientras subía al auto. No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada, agregó.

Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”. Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras. Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista: mi mamá está sentada al otro lado de la mesa y sólo me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.

-Era yo quien te leía el menú cuando eras pequeño, ¿recuerdas?.

-Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor, respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.

-Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar, dijo ella.

Cuando la llevé a su casa, la sentí, la besé, la abracé, le dije cuánto la quería.

-¿Cómo estuvo la cita?, quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.

-Muy agradable, gracias, mucho más de lo que imagine.

Días más tarde mi madre murió de un infarto fulminante, todo fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, contenía una nota que decía:

“La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí,

pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa,….

jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mi. ¡Te amo”!

Tu Mamá……

En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo ¡TE AMO! y darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo porque ellos no pueden esperar.

Si vive tu madre……. disfrútala….

Si no….. recuérdala…

Ten siempre presente que el tiempo nunca perdona.

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8 thoughts on “Saliendo con otra mujer

  1. Hermoso relato. Gracias por compartirlo, María Isabel.

    He sacado algunas cosas en limpio a partir de él. Para las otras, me gustaría tener más valor para enfrentarlo.

  2. Este relato me ha conmovido profundamente por lo especial de que ocurra en estos momentos en que estoy lejos de mi madre y que decir cuanto la extrano y como a veces las conversaciones son tan cortas y casi no quedan espacios para palabras tan grandes como Te Amo es una verdadera reflexion y quiero mostrarte mi agradecimiento por que hoy me has llevado justo a su lado gracias por tu blog te seguimos

  3. Wola m encanto t felicito x haber besado a tu madre antes de morir, es vdd nunca sabremos cuando sera la ultima vez….. K Dios t bendiga a ti y a tu familia. bye bye

  4. es maravilloso tu relato, grs. por compartirlo, porque no sabemos o nos da miedo decir “te amo” en cualquier contexto de la vida, y no reparamos en que tal vez nunca mas tengamos la oportunidad de pronunciarlo, mi madre murio y nunca le pude decir cuanto la amaba, lo peor que no fue por falta de tiempo, sino por miedo, hoy me arrepiento, pero nada puedo hacer ya

  5. Buenas,

    Qué razón tiene tu breve relato, hay que valorar lo que tenemos cuando aún podemos hacerlo. Como intrusa que he llegado a tu blog, a veces, las historias más sencillas y conocidas se dan por hecho y olvidamos nuestros valores.

    Gracias por recordárnoslos de modo tan llano. Un abrazo y continúa así.

    Las madres nos dan el pecho,
    no les demos nosotros la espalda.

    • Saludos, realmente agradezco mucho tu entrada a mi blog, creo que una bitácora es un reflejo de nuestro pensar, de cada sentimiento que nos atrapa. Espero que sigamos en contacto.

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