Arte en el Quirófano

rinoplastia1 Te miras en el espejo, y tu rostro no te satisface. Con el dedo índice tratas de empinar la punta de tu nariz, y sonríes. Parece que todo cambia en ti. Pero sabes que ya no es el mismo juego de imagen que repites desde la niñezâ?¦ porque esa aspiración se hará pronto realidad cuando un cirujano realice la rinoplastia solicitada.

Siempre la humanidad se sorprende cuando la ciencia sustituye los poderes de la naturaleza, y corrige incluso sus errores. Ese es el caso de la cirugía reconstructiva, dirigida a conjugar los elementos relativos a la estética, en especial, los que se refieren al rostro. Para tener una idea cabal de como ha sido el esfuerzo en alcanzar el dominio de esa técnica quirúrgica, remontémonos a algunos momentos que recoge la historia de la medicina.

ALBORES DE LA CIVILIZACIÓN

rinoplastiaLa utilización de prótesis faciales no es nada nuevo; se remonta a la antigüedad, como testimonian momias egipcias descubiertas, que aparecen con narices, orejas artificiales, y hasta ojos reemplazados por réplicas de piedra y mosaico, en un primitivo intento de mejoramiento estético, a pesar de los rudimentos técnicos de aquella época. Por tanto, los esfuerzos por reconstruir los defectos nasales, y la rinoplastia como tal, estaban presentes hace milenios. Las primeras informaciones datan de un papiro escrito en el año 3000 A.N.E.

Después, los hindúes, allá por el 600 A.N.E., fueron los precursores de la reconstrucción nasal por colgajo y grasa, debido al estado en que quedaban las víctimas de castigos corporales. Por el año 1430, aparecieron narraciones sobre reconstrucciones nasales hechas en Sicilia, Italia, y pasados otros cien años, Gaspar Tagliacozzi publicó un material con experiencias al respecto. También en América se descubrieron muestras de cerámica y oro, procedentes de la época pre-colombina, que evidencian intentos primitivos de rinoplastia.

Así, por distintos lugares del mundo y del tiempo, fueron conociéndose cirujanos que, de una u otra forma, practicaron las plastias, ya bien reafirmando técnicas anteriores o añadiendo aportes valiosísimos. A partir de ahí surgieron novedosas variantes para la especialidad; se tomaron elementos para la conformación del soporte nasal â?”plata, platino, aleaciones de metales, marfil, ámbar, mármol, caucho, etc.

Posteriormente recurrieron a agentes biológicos, como huesos y cartílagos. En la actualidad, se utilizan materiales inertes de menor índice de rechazo como la silicona. Pero no fue hasta el siglo XX que apareció la técnica de rinoplastia con fines estéticos, sin recurrir a incisiones exteriores. Todos estos años se han incrementado variantes con resultados increíbles, y por supuesto llevan implícitas una planificación adecuada y la participación de múltiples especialidades: otorrinolaringología, maxilofacial, cirugía plástica, neurocirugía, etc.

PATRONES QUIRURGICOS

Ahora bien, si queremos hablar de estudios sobre la anatomía de la cara, y en especial del apéndice nasal, tendríamos que mencionar a muchos, entre ellos, los bocetos de Leonardo Da Vinci. Pero, en la actualidad, el concepto se ha ampliado, y el resultado es un ideal que surge de la autoevaluación del individuo y su concepto personal de la belleza, influido por los regímenes sociales, raza, sexo, grupo etario, edad, etc. No obstante, la rinoplastia es una solicitud frecuente en los servicios de cirugía; son pacientes con verdadera necesidad pero, sin omitir a quienes no son tributarios de tal cirugía, y se trata que comprendan por que no deben someterse a dicha intervención.

Entre las razones más poderosas que se argumentan está la importancia de que la nariz tenga concordancia con el resto de los rasgos faciales, pues hay quien pide determinado tipo o tamaño nasal que no armoniza con su rostro, o en algunos casos, piden “arreglos” imposibles de lograr por la cirugía.

RINOPLASTIA ACTUAL

A la realización de cualquier acción plástica sobre la pirámide nasal, ya sea para corregirla en tamaño, altura, posición y forma, en los casos que requieren reconstrucción por pérdida de la misma o deformidades adquiridas, el componente estético alcanza máxima importancia en la rinoplastia, pues la nariz constituye la zona primordial de la estética facial, además de sus funciones olfatorias y respiratorias.

Es una intervención que exige sacrificios; se realiza con anestesia local y necesita la cooperación del paciente, que deberá someterse a la inmovilización de la pirámide nasal por varios días; aparecerán edemas y hematomas en las región facial, sin perder de vista la posibilidad de mayor tiempo quirúrgico, lo que puede preverse de primera instancia, o decidirse posteriormente de surgir deformidades post operatorias. Es importante insistir en que no todos los defectos nasales se solucionan con cirugía, y que no siempre dicha solución será quirúrgica; puede suceder que la intervención se dirija a otra zona de la cara, y no a la nariz, aunque esta sea la zona que el paciente considera afectada; en realidad son los distintos especialistas quienes valorarán el caso y dirán la ultima palabra.

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