Historia tallada en piedra

DSC00143Allí, por donde ahora van los pies del indio, se detuvo Fidel y comenzó a dar las orientaciones, también estaban Celia, Núñez Jiménez, y el Comandante nos dijo: “Tendrán que trabajar muy duro y por buen tiempo sin que de momento aprecien nada, pero de aquí a unos años verán como pasarán personas a ver esto… ¡Y así ha sido!”.

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Víctor García integró la brigada de campesinos que originalmente le dio forma al Mural

El imponente Mural de la Prehistoria, concebido en visita del Comandante en Jefe al territorio hace 50 años, ocupa uno de los mogotes que rodea el Valle de Dos Hermanas, en el magnífico paisaje característico de la sierra en Viñales, Patrimonio de la Humanidad, y para Víctor García Rodríguez, haber integrado la brigada de campesinos que originalmente le dio forma, constituye uno de sus mayores orgullos, junto al de habitar muy cerca, gracias a la tierra que en aquel año 1959 le dio la Reforma Agraria.

La obra, extendida alrededor de 160 metros por la ladera del mogote y una altura que oscila entre los 80 y 100 metros, fue dirigida por Leovigildo González, autoridad cubana en ese arte, alumno del famoso muralista mexicano Diego Rivera, quien visitara el lugar en repetidas ocasiones.

“Usted lo ve ahora y no se imagina, pero lo primero fue quitar toda la maleza de raíz y rellenar con cemento algunos huecos para comenzar a pintar, se dice fácil. Después la pintura se hizo sujetos por unos arreos de paracaidistas, que apretaban en la ingle y dolían cuando llevábamos un rato en la labor”.

PINTURA A RAYAS

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La raya negra gruesa marca la altura de las aguas hace 40 millones de años.

En la medida que el visitante se acerca al Mural observa que el conjunto se forma con el trazo de líneas negras horizontales sobre los colores utilizados para dar forma a las familias de tres integrantes cada una, que según descubrimientos habitaron la zona hace 40 millones de años y reflejan la evolución desde los ammonites o caracoles hasta llegar al hombre.

“Se comenzó por las figuras y los primeros fueron los indios. Desde una casita en el valle Leovigildo dirigía la obra y nos indicaba a través de unos prismáticos y bocina poner un punto aquí y uno allá, sube un poquito, baja un poquito, hasta que los uníamos para hacer la silueta, después fueron los megalocnus, siguieron los plesosaurios y finalmente los ammonites.

“Cuando algo salía mal había que dar mandarria para borrar, entonces yo le sugerí a Leovigildo que por qué no se resolvía con pintura y dio resultado, con lo que ahorramos tiempo y trabajo. Para pintar se emplearon pinceles del grueso de su lapicero, y super-vinilex, y para evitar que el drenaje de las aguas afectara el acabado se hicieron pozuelas que las recogieran y a través de un niple y un sistema de mangueras se dirigían hacia la base”.

Entonces Víctor tenía 19 años pero aunque han transcurrido cinco décadas nos asegura que si hiciera falta todavía tiene fuerza para subirse en una de las sillas que hoy emplean para dar mantenimiento a la obra y ayudar o trasmitir sus conocimientos, porque hay cosas como el color rojo de los indios que debía atenuarse y llevarse al ocre concebido al principio. Sería bueno aprovechar su experiencia y trasladar toda la historia que guarda, sin duda un producto más que pudiera interesar a los visitantes.

“Que ustedes hayan venido hasta nosotros a preguntarnos nos da tremenda alegría, porque fuimos testigos de aquellas palabras de Fidel que parecían un sueño y usted ve; de la dedicación de Leovigildo, un hombre muy exigente y puntual, que en los últimos tiempos cuando vino a trabajar enfermo en el mantenimiento, vivió en mi casita. Sus anteojos estuvieron en mi casa hasta que Núñez un día decidió llevarlos para un museo junto a otros hallazgos de la zona, pues aquí no había condiciones”.

Recuerda que a finales del 59 comenzaron los trabajos y duraron unos seis años, después los mantenimientos, labores que se repiten constantemente por una brigada adjunta a la unidad extrahotelera con igual nombre del grupo Palmares, muy cercana al Mural y que se creció junto al resto de los trabajadores para restañar el daño provocado por los huracanes.

Por estos días se celebra en el país la séptima edición del evento internacional de turismo de Naturaleza TURNAT 2009, y precisamente los atractivos medioambientales de este sitio, su seguridad y tranquilidad garantizan al turista un lugar que, además de la prehistoria, guarda la historia de hombres como Víctor, guardianes de sus montañas y valles, que agradecen a la Revolución no sólo la tierra, sino la instrucción y sentirse tallados con lo mejor de su obra.

Por Blanchie Sartorio

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