De profesora a alumno

Ser profesora me ha dotado de la dicha de tener muy buenos alumnos de todas las enseñanzas,  a ellos intento llevarles mis modestos conocimientos, mi amistad y siempre reitero la necesidad del fortalecimiento de los valores. No pierdo tiempo y siempre llevo alguna anécdota o cuento relacionado con estos temas.

Verlos avanzar en sus conocimientos y crecer espiritualmente son parte de mis metas. Es bueno darles las riendas de la creación pues demuestran que pueden ser independientes,razonables y  hasta cuestionadores.

Un ejercicio de redacción y estilo los llevó a construir crónicas y acá quisiera irles mostrando algunos de sus trabajos para que me ayuden a evaluarlos con sus impresiones.

El primero se titula Una historia común y es de la autoría de Jeniffer Morejón Cueto.

Cuando era pequeña tuve una buena amiga. Mientras estuvo enferma con un fuerte catarro, sus hermanos y yo la acompañábamos. Un día repasábamos los colores, su madre en un intento de complicarnos el ejercicio le pregunta de qué color era la medicina que traía en su mano. Mi amiga la miró, y rápidamente respondió: amarga. Desde entonces el color amargo quedó en nuestros diccionarios.

 

Las dos cuidábamos a su hermano menor, mientras esperábamos al mayor para que nos enseñara a volar papalote o a armar un tirapiedras. Más de una vez la escuche decir que no temía a nada, pues sus hermanos siempre la defenderían, y sentía lástima de mí porque yo era hija única.

 

Después de un tiempo, con la aspiración de “vivir mejor”, al menos económicamente, abandonó el país en una lancha rápida después de tres intentos, con la promesa de llevarse a su familia. De eso han pasado ya 5 años, y en su única visita me confesó que había perdido más de lo que ganó, que vive bien, pero su economía no le da para tener lo que más quiere: su madre, hermanos, y hasta un nuevo sobrino.

 

Esta historia es muy común en nuestros días. Alguien diría que no se puede tener todo en la vida, y es verdad, por eso es necesario saber lo que en realidad se quiere. Está bien por quien asume los riesgos y consecuencias de forma consciente, pero pobre de aquella persona que piense que las cosas materiales van a llenar el vacío que deja la lejanía.

 

Duele ver tantas familias separadas y tantos corazones rotos. La distancia provoca heridas como la de una pequeña espina en la piel, mientras más tiempo pasa más profunda se vuelve.

 

Mi amiga vino muy bonita, pero algo se perdió para siempre en ella, ya no tiene cerca a  hermanos que la defiendan, y el peso de ayudar económicamente a su familia le ha opacado el brillo de los ojos. Es necesario pensar bien las decisiones antes de tomarlas, porque la realidad es dura, y la soledad, tiene un color amargo.

 

 

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3 thoughts on “De profesora a alumno

  1. No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras.

    Juan Luis Vives (1492-1540)

    Con tu tarea diaria reflejas como un espejo tus buenas acciones y el cariño que tienen tus alumnos por ti. Te felicito.
    Cruz del Sur

  2. ¡Qué hermosas producciones! Textos comprometidos, cargados de mucho sentimiento y con un remate notable («ya no tiene cerca a hermanos que la defiendan»… «color amargo», «soledad»…). Felicito a los alumnos por tener tan excelente docente.

    Desde la Argentina, con todo cariño.

    Horacio.

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