Tristeza difícil de combatir

Leonel ha perdido la noción del tiempo, no reconoce a su familia y a sus hijos los observa con la mirada extraviada en el infinito. Se desnuda, no contiene las necesidades de su cuerpo, grita, vocifera todas las palabras obscenas que jamás pronunció y duerme tan poco tiempo que no da chance a sus seres queridos de reponerse del cansancio. Antes era tan diferente!. Ya no juega al dominó, ya no abraza a su nieta adorada.
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No hay risa más pura que la de los niños

Los niños en Cuba
Los niños en Cuba

No hay una risa más pura que la de los niños. Ellos no saben mentir ni tienen trasfondos; son sinceros y espontáneos y solo necesitan de amor para transitar por la vida. Lástima que en otras partes del mundo solo vea lágrimas y dolor en sus rostros. Ojalá llegue el día en que todos puedan reír en paz. Sigue leyendo