Nemesia y su canto de amor

Nemesia, en Pinar del Río, refiere que los niños merecen un mundo colmado de felicidad
Nemesia, en Pinar del Río, refiere que los niños merecen un mundo colmado de felicidad

De pequeña recité muchas veces el poema de Naborí, Elegía a los zapaticos blancos, y siempre me conmovían los versos en los que muestra el dolor de mucha gente que cuando el ataque a Playa Girón perdieron a sus seres queridos.

Nemesia vio caer muerta
a su madre. Vio
sangrando a sus hermanitos.
Vio un huracán de disparos
agujereando los lirios
de sus zapaticos blancos.

Nemesia fue una de las víctimas del ataque mercenario a Playa Girón en abril de 1961, fecha que enlutó a Cuba tras los bombardeos y ametrallamientos enemigos. pasados tantos años aun ella rememora con dolor aquella etapa en la que con solo tenía 13 años perdió en aquel ataque a su mamá, su abuelita quedó inválida, sus hermanitos heridos y sus primeros zapatos blancos destrozados.

Jesús Orta Ruiz, conocido como el Indio Naborí, inmortalizó a Nemesia y a estos hechos en ese célebre poema, porque en aquella etapa se desempeñaba como corresponsal de guerra y quedaron grabados esos detalles tan duros en su mente.
A 52 años de los sucesos de Playa Girón y de la primera gran derrota el imperialismo en América, Nemesia con su frente en alto reafirma que: “No podemos regresar al pasado, porque si regresamos al pasado vamos a volver a vivir la misma miseria y el mismo malestar. Esa explotación del hombre por el hombre, esa forma de maltratar al pobre, de maltratar al campesino, al guajiro, al negro. Esa forma de explotación la juventud no puede permitir que vuelva a Cuba”

El año pasado Nemesia fue invitada a un recorrido por Pinar del Río, visitó centros culturales y algunos municipios, entre ellos el de Mantua, al que llegó buscando familiares de su madre y visiblemente emocionada dijo que se sentía ligada a Vueltabajo por todas las anécdotas que le contaba su progenitora.

Hoy el grupo Korimakao en la Ciénaga de Zapata está realizando una gala en homenaje a la Victoria de Girón y me puedo imaginar a esa mujer de rostro dulce y apasible viendo crecer espirutalmente a las nuevas generaciones, feliz de que jamás nadie destruya nuestra tranquilidad.

Nemesia en Pinar del Río
Nemesia en Pinar del Río
Nemesia en un recorrido por Pinar del Río
Nemesia en un recorrido por Pinar del Río
Nemesia en el municipio de Mantua
Nemesia en el municipio de Mantua

ELEGÍA DE LOS ZAPATICOS BLANCOS
De Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí

Vengo de allá de la ciénaga,
del redimido pantano.
Traigo un manojo de anécdotas
profundas, que se me entraron
por el tronco de la sangre
hasta la raíz del llanto.

Oídme la historia triste
de los zapaticos blancos…
Nemesia -flor carbonera-
creció con los pies descalzos.
¡Hasta rompía las piedras
con las piedras de sus callos!

Pero siempre tuvo el sueño
de unos zapaticos blancos.

Ya los creía imposibles.
¡Los veía tan lejanos!
Como aquel lucero azul
que en el crepúsculo vago
abría su flor celeste
sobre el dolor del pantano.

Un día, llegó a la ciénaga
algo nuevo, inesperado,
algo que llevó la luz
a los viejos bosques náufragos.

Era la Revolución,
era el sol de Fidel Castro,
era el camino triunfante
sobre el infierno de fango.
Eran las cooperativas
del carbón y del pescado.

Un asombro de monedas
en las carboneras manos,
en las manos pescadoras,
en todas, todas las manos.
Alba de letras y números
Sobre el carbón despuntando.

Una mañana… ¡Qué gloria!
Nemesia salió cantando.
Llevaba en sus pies el triunfo
de sus zapaticos blancos.
Era la blanca derrota
de un pretérito descalzo.

¡Qué linda estaba el domingo
Nemesia con sus zapatos!
Pero el lunes… ¡despertó
bajo cien truenos de espanto!

Sobre su casa guajira
volaban furiosos pájaros.
Eran los aviones yanquis,
eran buitres mercenarios.

Nemesia vio caer muerta
a su madre. Vio
sangrando a sus hermanitos.
Vio un huracán de disparos
agujereando los lirios
de sus zapaticos blancos.

Gritaba trágicamente:
¡Malditos los mercenarios!
¡Ay, mis hermanos! ¡Ay, madre!
¡Ay, mis zapaticos blancos!

Acaso el monstruo se dijo:
Si las madres están dando
hijos libres y valientes,
que mueran bajo el espanto
de mis bombas. ¡Quién ha visto
carboneros con zapatos!

Pero Nemesia no llora.
Sabe que los milicianos
rompieron a los traidores
que a su madre asesinaron.

Sabe que nada en el mundo-
-ni yanquis ni mercenarios-
apagarán en la patria
este sol que está brillando,
para que todas las niñas
¡tengan zapaticos blancos!

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