Tristezas y lágrimas

Te has visto algún día llorando desconsolada, sin poder detener las lágrimas, totalmente indefensa? Yo sí, pues aunque soy fuerte a veces se agolpa todo ese stress y exploto y cuando ese momento llega es como sino pudiera parar ante ese desahogo.

He llorado con la muerte de mis seres queridos ante la vista de todos, en otras ocasiones solo mi almohada recoge mi dolor y cuando mis problemas de salud quieren instalarse no me bastan las lágrimas y ahí es el preciso momento para recibir el abrazo sanador para sentirme amada y protegida.

Lloro también cuando algo resulta vergonzoso o si los demás responden de forma insolidaria, esto puede hacerme sentir peor y a veces ver las filtraciones en mi casa desbordan mi angustia, pero es bueno saber que alguien siempre viene a tu encuentro con el ánimo de ayudar, que se buscan soluciones entre la familia y que al final de esa tristeza siempre aflora una sonrisa tras sentir que tras la tormenta viene la calma.

Este post es para todos esos seres que me dan luz, energías y deseos de seguir teniendo sueños y creándome metas.

Acá les dejo uno de los poemas más hermosos que encontré de Alfonsina. Se llama “Capricho”, y ella le responde a “él” porqué lloran las mujeres.

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Capricho
Alfonsina Storni

Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber, el malvado veneno
que te moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí:
es esto de los llantos pasaje baladí.

Mar embravecidoBien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto.
Que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.
No preguntes, amado, lo debes sospechar:
En la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.
Sí, vanas mariposas sobre jardín de enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.
Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
Movilidad absurda de inconsciente coqueta.
Deseamos y gustamos la miel de cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.
Bien; no, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría… ¿No ves que tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame esa rosa.

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