Música en Cuba: ¿un duelo por la promoción?

Mi invitada de hoy al Oasis es María del Carmen Ramón, una joven y creativa periodista que tuve el placer de conocer en el CORESMA en Pinar del Río. Desde ese día cuento con la dicha de su amistad. Acá les dejo su post:

IMG_1020Reviso mi celular y encuentro mensajes que me adelantan las opciones del fin de semana: “Concierto único de Haila en La Tropical”, “David Blanco en El Sauce”. Me incorporo a mi jornada diaria y caminar es motivo para que mis bolsillos comiencen a llenarse de promociones. “Una para usted,  otra para su hermanito y esta última para su mejor amiga”, me dice un muchacho que coloca en mis manos tres hojas impresas en blanco y negro.

Es casi rutinario encontrar a estos “repartidores de papeles” en los principales centros neurálgicos de la ciudad: ómnibus de transportación urbana, cafeterías operadas por cuentapropistas, las avenidas más concurridas. Anuncian fiestas de la cerveza o del agua, música en clubes nocturnos, conciertos de los más diversos solistas o de agrupaciones de reguetón.

En los últimos años, estos jóvenes se han armado de los recursos y los conocimientos a su alcance—probablemente no muchos sobre estrategias de marketing y publicidad— para promover los eventos relacionados con la música que tienen lugar en los diferentes circuitos cubanos, y han conquistado un espacio más allá de medios de comunicación tradicionales como la radio, la prensa impresa y la televisión: las calles.

En un escenario marcado por el avance de las nuevas tecnologías y donde imperan diferentes vías para la socialización de la música, como  las memorias flash y los vendedores piratas de discos—incluso, el canal de videos YouTube, a pesar de la banda estrecha— se impone una revisión de las políticas de promoción de la música de producción nacional.

Más allá de las estrategias de promoción que “operan” en las calles, ¿qué pasa con los espacios promocionales en la televisión?

Se han multiplicado las opciones, los recursos y, por ende, los productores y artistas; pero, en ese contexto marcado por una proliferación de los emisores de la música, ¿qué sucede con los canales promocionales más tradicionales? ¿Cómo podría la Televisión Cubana aprovecharse de esta explosión de jóvenes cubanos con recursos para producir música— no siempre de la mejor calidad—, y contribuir a conformar agendas recreativas, desde la intención de formar criterios para la jerarquización de lo bueno?

Actualmente existen en nuestro país varios programas televisivos que promueven lo más actual de lo que acontece en el panorama musical nacional. Entre ellos, podemos citar al proyecto Lucas, que ha brindado diversas oportunidades a jóvenes realizadores, Piso 6, Clip punto cu y 23 y m. Ahora bien, ante la avalancha de opciones musicales existentes hoy, estos espacios se tornan pequeños para las necesidades promocionales de los artistas.

Además, la promoción no puede restringirse a la transmisión de videos o entrevistas a músicos, sino que también debería facilitar información sobre conciertos y otras actividades recreativas, con la intención de ayudar a las personas en la formación de su agenda recreativa individual.

Al estudiar las funciones de los medios de comunicación, aparece entre las primeras la misión de servicio social y de atención a las necesidades del hombre. Por ello, la radio y la televisión deberían leer en los cientos de “repartidores de papeles” que andan por las calles esas enseñanzas.

No es posible hablar de promoción desligándose de términos tan cercanos a ella como el consumo musical, así como políticas culturales imperantes en una nación. En un artículo publicado por la periodista Paquita de Armas, Orlando Cruzata, el director de Lucas, reconoció que en al menos una ocasión un video clip ocupó el primer lugar en el Lucasnometro, sin que se hubiese transmitido nunca antes por la televisión, ni la radio.

De ahí que para entender lo que ocurre hoy en relación con la promoción hay que partir de dos puntos fundamentales: 1) las lógicas con que opera el mercado de la calle son a veces distintas a las que tienen espacio en nuestros medios de comunicación; en ocasiones, debido a que no todos los videos quepegan y se promocionan por las diversas vías existentes tienen la calidad requerida, o poseen textos grotescos. 2) Dentro de la población aún persisten criterios erróneos sobre qué es la buena música y prevalece la preferencia por aquella que no forma valores.

Entre los objetivos que debe fijarse la televisión debe aparecer el de conquistar un poco más el mercado real de las calles: muchos jóvenes músicos acuden a otros canales para promover su música y sus conciertos, más allá de la radio y la televisión; pero los medios de comunicación deben rescatar aún más su misión de orientación y de promoción, y al mismo tiempo, jerarquizar estrategias para contribuir a formar el buen gusto.

En el camino de fomentar una mayor promoción para espacios y espectáculos musicales aparecen diversas interrogantes: ¿Cómo evitar que se repitan fenómenos como el del “Chupi Chupi”?¿Cómo demostrarles a los jóvenes cuál es la buena música sin partir de la exclusión? ¿Cómo comprender las diversas y ricas relaciones que se establecen entre música y sociedad, sin obviarlas; pero sin dar espacio a opciones que no reúnen la calidad requerida y, muchas veces, resultan ofensivas?

Una opción viable podría ser la posibilidad de crear nuevos espacios en nuestra televisión para la promoción de la música. Algunos artistas han hablado sobre lo beneficiosa que sería la apertura de un canal enteramente musical. Parece interesante; aunque esa opción tendría que tener en cuenta cuestiones de factibilidad y recursos, pero lo que sí es cierto es que el video clip y la música cubana ha alcanzado tal calidad y renombre propio, que lo merecen.

La radio y la televisión deben continuar constituyendo una meta para la que hay que reunir determinados criterios; pero con atención a esa corriente de preferencias que vive en las calles y a las cuales no debemos dar la espalda.

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2 thoughts on “Música en Cuba: ¿un duelo por la promoción?

  1. Yo creo que la promocion es parte de lo que debe hacer el propio musico . Ningun medio, creo yo tiene porque asumir gratuitamente nada de ello, lo cual no quiere en modo alguno decir que no se difunda, que es otra cosa. En Cuba llegamos a tal estado de mal gusto que los que mas recursos tienen son los que pueden dedicar dinero y recursos a la promocion callejera.

    Los espacios de la TV, considero yo deben ser ocupados mas que todo por aquello que, el propio medio considere que vale la pena llevar, independientemente de muchas cosas. Lo que pasa es que muchas veces ocurre que se hace una promocion previa en la propia TV a lo que resulta de la amistad y deseo de un productor e incluso de un conductor, tal como en mas de una coasion se hace propaganda subliminal a ciertos productores de artesanias.

    Y aqui hay mucha tela por donde cortar.

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