Inculcar saberes

Con Angélica, una querida alumna en su graduación
Con Angélica, una querida alumna en su graduación

En el año 1989 me gradué como licenciada en Español y Literatura, una carrera que me ha aportado mucho en mi vida, pues me preparó en conocimientos, habilidades, cultura general integral y a sentirme cómoda al frente de pequeños y grandes auditorios . He tenido alumnos de todos los niveles y en cada uno de ellos he derrochado amor, pero recuerdo como el mayor reto, cuando realicé una investigación con alumnos de edad prescolar y el año que impartí clases en un pre militar.

La etapa cerca de estudiantes de secundaria también tuve que desplegar todas las estrategias para lograr un acercamiento a esos adolescentes, buscar la forma de desatar en ellos la pasión por la literatura, el deseo de mejorar la ortografía, aprender a investigar, a comunicarse correctamente. Lo cierto es que el profesor se convierte en una dualidad: amigo consejero, en una especie de mago que debe sortear todas las dificultades, y siempre estar presto a resolver todos los problemas.

Muchos consejos tuve que dar a alumnos y familiares, muchas lágrimas sequé, muchas alegrías viví con ellos, y aprendieron a ser independientes, a luchar, a apreciar los versos de Carilda y Dulce María Loynaz, a recitar y cantar sin pena ante cualquier público, a destapar los sentimientos y a reconocer cuándo nos equivocamos, porque la perfección no existe.

Yo, que soy muy mala recordando rostros, cada vez que salgo a la calle me encuentro con antiguos alumnos de todas las edades, me saludan con alegría y entonces dedico algunos minutos  para hacer una retrospectiva y saber a qué grupo pertenecían, cómo les va la vida; pero la mayor satisfacción es cuando van a verme a mi trabajo, me visitan en la casa, me envían mensajes desde donde estén y se encargan de hacerme saber que aún me quieren y me recuerdan.

Mis últimas experiencias educativas han sido con estudiantes de Periodismo y de Comunicación Social, fundamentalmente con los segundos, en la modalidad de la SUM, he vivido nuevas experiencias,  pues son alumnos que al no estar en un curso regular diurno solo reciben clases los sábados, y los encuentros con ellos ese día son extensos y con mucha carga de materias y de evaluaciones. En estos días fue la graduación de uno de estos grupos, vi sus caras de felicidad y me alegré de saber que Cecilio después de tantos sufrimiento con la pérdida de seres queridos  logró salir airoso en los exámenes estatales y ya es todo un profesional. He visto a Ángelica crecer en Telepinar como locutora y explorando nuevos caminos en la televisión, y estoy segura que la universidad la ha ayudado a pulirse. También me he regocijado al ver a Nosleidys con su título y con su hijo en brazos; ese que conoce como ella todas las aulas y que pasaba de brazo en brazo en cada turno, porque no tenía quien se lo cuidara y no podía perder clases.

Ellos crecen, se hacen profesionales, yo sigo con mis metas: seguir haciendo periodismo y modestamente, continuar  inculcando saberes.

Con estudiantes de Comunicación Social de Pinar del RíoEse niño estuvo en las aulas de la universidad cada sábado con su mamá, la joven que está a su lado.

Fui la tutora de la tesis de Nosleidys y ya ahora ella es toda una profesional de la Comunicación
Fui la tutora de la tesis de Nosleidys y ya ahora ella es toda una profesional de la Comunicación

Entregando los  títulos a los recién graduados de Comunicación Social

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