La luz

la libertad

Salcedo salió de libertad ayer. Cometió varios delitos cuando era muy joven y por esa razón pasó años como interno. Lo conocí en el preciso momento en que estaba haciendo el guión de la actividad cultural del proyecto Por amor al arte en un centro penitenciario; se me acercó despacio y con una voz fuerte y segura me dijo: “me gustaría cantar un bolero con Maidelín Contreras, ese ha sido el sueño de toda mi vida”.

Como la idea original era vincular a los artistas aficionados con los profesionales de Pinar del Río, hablé con Maidelín, conocida en este territorio por La Mora y por su indiscutible voz y le expliqué la situación. Ella imperturbable solicitó escucharlo y quedó fascinada del talento escondido de aquel hombre que sin saber de nada de música era capaz de cantar, improvisar y de sortear las carencias congnoscitivas en esa área.

Juntos escogieron el tema q iban a interpretar y le pusieron toda la energía en el montaje. Recuerdo que Salcedo nuevamente se me acercó y me pidió que le consiguiera prestado un chaleco y una corbata y aseveró: “es que quiero estar a la altura de la Mora, esto es muy importante para mí Madrina…” y así fue, juntos brillaron esa noche en el escenario y cuando terminaron el público conformado con internos, combatientes, visitantes y familiares estalló en un aplauso que duró varios minutos.

Vi las lágrimas caer por el rostro de Salcedo, este hombre que según después me dijo el reeducador, nunca mostró ninguna debilidad en todos estos años, ni siquiera cuando no recibía en largos meses ni una visita.

Lo cierto es que después de tantos años alejado de la libertad, después de cumplir su larga condena, sale a la calle nuevamente y lo mira todo con ojos de asombro y al llegar a la ciudad pregunta dónde queda el periódico. Sube las escaleras, pronuncia a la recepcionista mi nombre y al tenerme frente a frente resuena su voz: “Gracias madrina, ustedes sin saberlo cambiaron mi vida aquella noche en la que me permitieron cantar con La Mora, yo no me sentía motivado con nada, en la prisión no quería trabajar, ni estudiar, ni aprender un oficio, pero la música era lo único que me gustaba, cuando era un jovencito quería ser cantante y ese sueño lo veía irrealizable hasta que llegaron ustedes con el proyecto. Gracias a ustedes debuté como artista aficionado, después comencé en los talleres de música que se realizaban en la prisión y ya que estoy en libertad quiero seguir en ese mundo en mi tiempo extra, deseo ser un hombre de bien, trabajar, ganarme la vida con mi esfuerzo”.

Solo eso dijo y bajó las escaleras saltando los peldaños a la velocidad de la luz.

 

Foto tomada de internet

 

 

 

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