De engreído a cosechero destacado

Maximito, Hombre Habano 2012

Desde niños corretéabamos por los campos de tabaco jugando al escondido o haciendo travesuras; el pelo se ponía duro por la melusa, los pies negros de la tierra y la risa desbordaba los atarcederes. Niñas y niños pasábamos horas entretenidos buscando piedras bonitas en el río seco, haciendo coronas de flores para adornar el cabello o sencillamente, riñendo por cualquier motivo.En esa etapa de mi vida conocí a Maximito,era rubio, fuertecito, de pelo ensortijado;  llegaba de la ciudad de Pinar del Río, engreído, altanero, no jugaba con el piquete, no se fajaba, nos miraba con desprecio, como si hubiera venido de otro planeta.

Estuvo apartado por mucho tiempo hasta que pasado seis meses creció el río, se desbordó como nunca, y los que vivíamos cerca de él salimos con la familia a refugiarnos en las casas ubicadas en la zona más alta. Primero hicimos estancia en la casa de Mirta, una señora dueña de la mejor casa del barrio, pero con un carácter fuerte que nos reprimía a los muchachos hasta de reírnos.

A las pocas horas el arroyo y el río eran una masa enorme y nuestros padres decidieron salir de allí a resguardarnos en otro lugar y fue la Gallega quien nos acogió a todos en su casa. Lo relevante de esto era que esa mujer era la madre de Maximito, el rubito pretencioso que no hablaba con los niños del barrio.

Aunque han pasado muchos años, recuerdo la gentileza de aquella señora, ella era la presidenta de una CPA y no se amilanó cuando vió su hogar repleto de personas, incluídos ancianos, niños y hasta perros. No sé cómo se las arregló pero a todos nos dio comida y en los cuartos y en todos los lugares posibles acomodó a la gente.

Aquella noche bajo un diluvio de agua incesante los niños no dormimos, alborotando, jugando dominó, cantando… y Maximito se mantuvo un buen rato apartado pero al final no pudo resistir la tentación de unirse al grupo.

Así pasaron los años, algunos nos fuimos a estudiar lejos y después a trabajar distantes del terruño donde nacimos. Increíblemente Maximito fue el único que se quedó a cultivar la tierra, aprendió a hacer todas las labores del campo, se adentró en los vericuetos del tabaco en cuerpo y alma al trabajo.

Lo cierto es que Maximito es un cosechero de 30 años de experiencia como productor de la  Cooperativa de Crédito y Servicios Tomás León, del municipio pinareño de San Juan y Martínez.

Cuando veo aquellos campos por los que tanto correteamos, llenos de semilleros tecnificados, con el empleo de una estrategia varietal adecuada  y la aplicación de la doble hilera en la siembra de la solanácea en la finca El Rosario, me parece que estoy viviendo un sueño, porque resulta que el rubito engreído, fue el único que se enamoró verdaderamente de la tierra, del aroma del tabaco, hasta obtener la distinción Hombre Habano -2012, por sus altos resultados productivos.

Con sano orgullo  me explica  que sin la ciencia es imposible contrarrestar los efectos del cambio climático en  la producción, que es necesario adelantarse a las tradicionales fechas de siembra y plantar variedades más resistentes a las altas temperaturas y que tengan una buena expresión productiva de acuerdo con el tipo de suelo, y me dice ser un estratega a la hora de planificar el trabajo, por eso  inicia la campaña con los criollos, que aportan una mayor calidad en la hoja  y deja para el final a las variedades  más resistentes.

Rememorar las travesuras de la  infancia lo llevó a recordar a  sus abuelos españoles  que llegaron en la década del 30 del siglo pasado a estas mismas tierras, donde está ubicada la finca; después siguió su padre y él se enamoró de esa labor a los 15 años de edad.
En las casas que se siembra tabaco está implicada toda la familia, aunque tengan su función específica en otra actividad. Mis hijas son profesionales y si es necesario ensartar, allá van dispuestas, y eso me enorgullece. Para laborar en el campo tengo contratados a 10 obreros y ocho mujeres destinadas al ensarte en el tiempo de campaña, quienes cobran un salario de acuerdo con sus resultados productivos.

Iván Máximo Pérez Macedo, conocido como Maximito, es todo un cosechero de experiencia pero para nosotros,  sin importar que pase el tiempo, seguirá siendo aquel niño rubio, engreído, altanero, que con el paso del tiempo se unió al piquete del barrio.

vega de tabaco en Río Seco San Juan y Martínez

El tabaco de Maximito tiene gran calidad, eso prestigia a San Juan y Martínez

 

vega de tabaco en finca El Rosarioensartadora de tabaco en cooperativa Tomás León en Río Seco, San Juan y Martínez

 

Maximito (Con una gorra azul) y un grupo de amigosrecogida de tabaco en Río Seco, -San Juan y Martínez

vega de Maximito en Río Seco, San Juan y Martínez

Fotos cortesía de Ramoncito Álvarez Cueto

2 thoughts on “De engreído a cosechero destacado

  1. Joder pero que plantas de tabaco tan saludables!!! Que tamano de hojas !
    He visto las plantaciones de Las Bahamas ,pero estas Hojas son para mirar de cerca, para tocarlas con las manos.
    Ya las vere, ya las vere……
    Salu2

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