Las palmas y mi infancia

finca de las palmas en Río Seco, San Juan y Martínez

Cuando cursaba mis estudios primarios (sépase que han pasado bastantes años jajajajajaja) para ir hasta la escuela debía recorrer una distancia grande, pero entre los juegos con el resto de los niños del barrio y  las travesuras, la distancia se acortaba de una forma increíble.

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De engreído a cosechero destacado

Maximito, Hombre Habano 2012

Desde niños corretéabamos por los campos de tabaco jugando al escondido o haciendo travesuras; el pelo se ponía duro por la melusa, los pies negros de la tierra y la risa desbordaba los atarcederes. Niñas y niños pasábamos horas entretenidos buscando piedras bonitas en el río seco, haciendo coronas de flores para adornar el cabello o sencillamente, riñendo por cualquier motivo. Sigue leyendo